
Durante el eclipse solar, las energías mostraron una auténtica reprogramación: fue como una gran perla de silencio, un corte energético que nos invitó a soltar lo viejo.
Con el equinoccio, llega un segundo impulso, un clic interno que activa la integración.
Ambos momentos han funcionado como portales, marcando un antes y un después. Las personas más sensibles pudieron sentirlo de distintas maneras:
— Un repunte súbito de vitalidad, como si de pronto el cuerpo recibiera combustible nuevo.
— Cambios inesperados en el entorno, desde movimientos de gente hasta giros en la naturaleza y el clima.
— Una sensación de que algo se reajusta en la realidad, como si las piezas empezaran a recolocarse con otra velocidad.
Esto indica que la etapa de eclipses ha cumplido su función: ya no estamos en suspensión, sino que el movimiento vuelve con claridad y propósito, alineado con las intenciones que hemos revisado en estas semanas.
Las energías del equinoccio
El equinoccio nos trae la clave del balance. Hoy se iluminan las áreas donde das demasiado y no recibes, o donde tienes un exceso de energía que necesita canalizarse mejor. Lo mismo ocurre en las relaciones:
— reconocer dónde has entregado más de lo que recibes,
— y dónde, quizás, toca devolver o equilibrar un intercambio.
Es también un recordatorio de buscar la armonía dentro de nosotros: entre la parte masculina y femenina, entre razón y emoción, entre la luz y la sombra. Por eso puedes notar oscilaciones fuertes en el ánimo o en la mente: forman parte del reajuste.
Este día no es tanto para la acción como para la comprensión. Los insights y revelaciones de ahora serán la base del nuevo ciclo que nos guiará hasta el solsticio de invierno.